Ella...sentada en una silla,
se cubría de la lluvia
con una sombrilla.
Yo...retrocediendo un
poco, me detuve viéndola
detrás de una cortina.
Aquella gota de rocío
que del cielo calló,
tuvo la osadía y,
por su carita resbaló.
Dos años bisiestos los
que este hombre lo planeó,
para que por vez primera,
quien acaricie su piel, sea yo.
Dónde estará, siempre eterna;
espero no durmiendo en saltos
llenándose de tristeza y dolor.
Pueda que aún no necesite ayuda
con las flores de su verde jardín,
donde un buen día la dejé asombrada
por la belleza y aroma de un jazmín...!!! :::Garabatos:::
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